Bukele copió hasta el «guerra contra las pandillas» de Flores y Saca

Redadas de pandilleros. Militares y policías en territorios controlados por pandillas. Leyes que endurecen las penas contra los pandilleros. ¿Hay algo nuevo en esta estrategia de seguridad del presidente Nayib Bukele?

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abril 4, 2022
Foto EDH, Agosto 2004. Hemeroteca MUNA.

 

La madrugada del pasado domingo, luego que la Mara Salvatrucha asesinara a más de 70 personas en menos de 48 horas, la Asamblea Legislativa aprobó un régimen de excepción ordenado por el presidente Nayib Bukele.

Horas después, militares y policías invadieron algunas comunidades pobres del país como el Distrito Italia, en Tonacatepeque, o San José del Pino, en Santa Tecla. Comenzó una cacería indiscriminada: pandilleros y no pandilleros fueron capturados y encerrados en bartolinas policiales.

Las redadas han continuado hasta este domingo. Más de cinco mil pandilleros, según el presidente Bukele, han sido encarcelados junto a los 16 mil que ya guardaban prisión.

El mandatario también envió una serie de reformas penales a la Asamblea Legislativa para endurecer las penas contra las pandillas y otras iniciativas para financiar el régimen de excepción.

Entre las reformas aprobadas la noche del miércoles están:

1. Prisión de 20 a 30 años por solo pertenecer a las pandillas.
2. Los pandilleros serán juzgados como adultos desde los 12 años de edad.
3. Los pandilleros permanecerán en prisión mientras dure el proceso en su contra.
4. Las pandillas serán consideradas organizaciones terroristas.

Pero, ¿hay algo de novedoso en estas medidas ordenadas por el presidente Bukele? No.

Esas estrategias de represión fueron implementadas por gobiernos anteriores a los que Nayib ha culpado constantemente por la inseguridad actual.

El 23 de julio del 2003, el presidente Francisco Flores lanzó el plan «Mano dura» para combatir a las pandillas. La comunicación política y mediática fue similar a la que ahora utiliza Bukele y sus funcionarios. Se trataba de una «Guerra a las maras» para aniquilarlas definitivamente.

«De no hacer nada frente a esta situación, las maras asesinarán en 2004 a más personas que las que murieron por los terremotos en 2001», dijo Francisco Flores en su discurso inaugural, aceptando implícitamente que a la fecha no había hecho nada para combatir a las pandillas.

Portada de La Prensa Gráfica del 24 de julio de 2003. Foto hemeroteca del MUNA.

Inmediatamente comenzaron las capturas masivas. Policías y militares se tomaron 38 zonas controladas por pandillas en todo El Salvador. Miles de presuntos delincuentes fueron capturados y procesados por delitos de asociaciones ilícitas, desordenes públicos, robo, amenazas y distribución de drogas.

El presidente Francisco Flores envió a la Asamblea Legislativa la Ley Antimaras, la cual facultaba capturar a una persona por su simple aspecto de pandillero, es decir, por su manera de vestir, por su corte de cabello, por tener tatuajes, etcétera.

Durante los planes de Mano Dura, policías y militares invadieron territorios controlados por pandillas e hicieron redadas masivas. LPG, Julio de 2003. Foto hemeroteca del MUNA.

El artículo 3 de la ley incluía reformas para penalizar entre 2 y 4 años de prisión la pertenencia a pandillas, así como responsabilidad jurídica para niños de 12 años que cometieran ilícitos.

Esa estrategia de seguridad tuvo la oposición de algunos abogados y organizaciones de derechos humanos, pues las Ley Antimaras violaba derechos fundamentales establecidos en la Constitución de la República.

El presidente Flores, caracterizado por actitudes autoritarias, calificó de enemigos a quienes adversaron su plan y mantuvo un conflicto con el Órgano Judicial, pues la mayoría de pandilleros capturados eran puestos en libertad por falta de pruebas.

El plan Mano dura funcionó durante un año y dejó un total de 18 mil 800 capturas, según cifras oficiales. Sin embargo, solo el 5% de los detenidos fueron condenados en tribunales de justicia.

La Ley Antimaras fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia un día después de finalizada su vigencia.

El presidente Francisco Flores también pidió una reforma para procesar a los niños de 12 años como adultos. LPG, Julio de 2003. Foto hemeroteca del MUNA.

Pero el nuevo presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, lanzó inmediatamente el plan «Súper Mano Dura», el cual siguió la misma línea que el de su antecesor: militares y policías invadiendo territorios controlados por pandillas y redadas masivas por todos lados.

El mensaje tampoco fue diferente. El objetivo del plan Súper Mano Dura era hacer una guerra total para aniquilar de una buena vez a las pandillas. «A los malacates se les acabó la fiesta», dijo Saca durante el lanzamiento del plan.

El mandatario también envió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para endurecer las penas contra las pandillas. Esgrimió que a diferencia del plan Mano Dura, en este caso las reformas solicitadas no eran ilegales y tenían un amplio consenso social.

Sin embargo, las disposiciones eran similares al plan de su antecesor:

1. Capturar a toda persona que los policías consideran como pandilleros.
2. Endurecer las penas por pertenecer a pandillas.
3. Localizar y capturar a 160 cabecillas de pandillas.

Portada de El Diario de Hoy del 31 de agosto de 2004. Foto hemeroteca del MUNA.

Los únicos cambios que tuvo el plan fue la Mano Amiga y la Mano Extendida, los cuales pretendían iniciar un proceso de prevención y reinserción de pandilleros.

La Oficina del Plan Súper Mano Dura detalló que entre septiembre del 2004 y agosto del 2005 se efectuaron 14 mil 601 capturas. La mayoría de los detenidos eran las mismas personas capturadas durante la implementación del plan Mano Dura.

A mediados de 2006, el presidente Saca retiró de su discurso su estrategia de seguridad.

¿Cuál fue el resultado de las dos manos duras?

Estadísticas policiales señalan que, en lugar de reducir la criminalidad, los planes represivos de los presidentes Francisco Flores y Antonio Saca dispararon el número de asesinatos. Entre 2003 y 2006 se pasó de 36 a 64 homicidios por cada cien mil habitantes.

¿Qué fue lo que motivó los planes mano dura?

Según la académica Jannette Aguilar, el plan Mano Dura de Francisco Flores respondió a una estrategia mediática con el fin de mejorar la imagen de su gobierno y el de su partido ARENA, el cual había sufrido una derrota electoral a inicios del 2003 producto de las crisis económicas y sociales provocadas por las privatizaciones realizadas en años anteriores.

Al principio el plan tuvo bastante aceptación popular, pues los salvadoreños creyeron que en verdad se trataba de una estrategia destinada a limpiar las comunidades de pandillas.

Una serie de encuestas publicadas en los periódicos tradicionales del país —quienes apoyaron en sus editoriales las estrategias de represión— dan cuenta de la aceptación del plan Mano Dura.

La Prensa Gráfica realizó algunos sondeos y encuestas sobre la Mano Dura. LPG, Julio de 2003. Foto hemeroteca del MUNA.

En esa lógica, Elías Antonio Saca ofreció en su campaña presidencial fortalecer el plan manodurismo. Esa promesa, según Aguilar, le terminó dando réditos electorales.

Durante los gobiernos del FMLN, las estrategias de seguridad oscilaron entre la represión al estilo manodurismo y la negociación directa con las pandillas para reducir los asesinatos.

Además, en 2015 la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia declaró al Barrio 18 y a la MS-13 como grupos terroristas.

Los gobiernos del FMLN también resolvieron crisis de seguridad con estrategias populistas y mediáticas. No solo eso. También usaron planes de seguridad con fines electorales.

Actualmente, en medio de una crisis económica, con la inflación de los precios de la canasta básica, el gobierno ha decidido romper la tregua que mantenía con las pandillas y hacer cacerías al estilo —como ellos les llaman— de «los mimos de siempre».

¿Qué pretende el presidente Nayib Bukele al revivir estas estrategias fracasadas de manodurismo?

Lanzamiento del plan Súper Mano Dura. EDH, Agosto de 2004. Foto hemeroteca del MUNA.

    
 
Luis Canizalez
David Ernesto Pérez

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