Cómo los Bukele se hicieron millonarios

A inicios de los años setenta, Armando Bukele Kattán siguió el camino que otros migrantes árabes habían trazado en El Salvador: solicitó al gobierno la exención de impuestos a la importación de maquinaria y materia prima, así como también a las ganancias que generara su empresa. Finalmente, el gobierno accedió y lo benefició de esa manera.

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noviembre 19, 2021
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CAPÍTULO I: SEGUNDA PARTE

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El Kickapú

El Becado, cuya identidad omitimos por petición suya, entró a la oficina de Armando Bukele Kattán y lo saludó. No anduvo con rodeos.  Fue breve y directo:

— Me voy a Europa y necesito la fórmula.

— No jodás. Es top secret y patrimonio de la universidad. ¿Para qué la querés?

— Porque me voy a Europa.

— Allá toman vino.

— Pero voy a la tierra de los maestros del vodka y para no quedar ahuevado quiero llevar algo.

— ¿Dónde vas entonces?

— A la URSS.

— Venite en tres días.

En esas 72 horas —relató unos 40 años después el Becado— seguramente Armando fue a investigar con sus contactos universitarios del Partido Comunista Salvadoreño (PCS) si era cierto lo del viaje. Transcurría el año 1977.

Tres días después, el Becado regresó a la oficina del doctor en ciencias químicas. Este lo recibió con una pregunta retórica:

— ¿Así que te vas a la URSS? Ya te salvaste.

— Ajá.

— Sacá papel y lápiz. Esta mierda no la digás ni bajo tortura. Anotá:

El Becado iba anotando deprisa en su libreta: alcohol de 90 grados, azúcar, jugo de naranja. Concluyó de inmediato:

— Usted no joda. Esta mierda es zangolote.

(En el Centro de San Salvador y en el interior del país el zangolote era una mezcla de agua y alcohol de 90 grados que los borrachos consuetudinarios bebían después de quedarse sin dinero para comprar aguardiente en las cantinas).

— No. Falta el secreto.

— ¿Y cuál es?

— Tres días antes le echás cáscaras de papa. Si son cinco días antes, mejor.

Esa es la fórmula del Kickapú, la bebida alcohólica que —según el Becado— había inventado Armando Bukele y que los estudiantes distribuían en botellas plásticas durante los desfiles bufos celebrados en esa época. El Becado contó que en la URSS fue un éxito absoluto: los soviéticos se emborrachaban felices y, en una ocasión, le hicieron porras y hasta lo anduvieron en hombros.

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El camino a la fortuna

Armando Bukele Kattán inició sus estudios universitarios de química industrial entre los años 60 y 61 en la Universidad de El Salvador (UES). Desde entonces fue conocido por su rendimiento académico, su origen étnico y por la defensa de la causa palestina.

Ivo Príamo Alvarenga, que entonces era presidente de la Asociación General de Estudiantes Universitarios (AGEUS), contó que en la década de los sesenta el embajador de Israel llegó al auditorio de la facultad de jurisprudencia y ciencias sociales de la UES a pronunciar una charla.

En cierto momento, Armando Bukele lo rebatió con furia. Nunca escaló a los insultos, pero el volumen de su voz y sus gestos violentos eran los de un polemista con la paciencia desbordada.

«Quienes lo conocíamos sabíamos que era por eso: los judíos y los árabes, que por lo general son musulmanes, son enemigos jurados», manifestó Alvarenga.

Pero no. Árabes y musulmanes no eran sinónimos como tampoco lo son ahora. Aunque más allá de los evidentes errores del estereotipo, la breve anécdota nos muestra uno de los temas que apasionó al padre de Nayib Bukele.

Adolfo Hitler y el nazismo habían sido derrotados en el año 1945 y la disputa entre el Occidente capitalista y el Oriente comunista estaba en una de sus etapas de mayor intensidad. Los estudiantes se organizaban alrededor de las ideologías dominantes: eras comunista, socialista, socialdemócrata, socialcristiano e incluso era aceptable ser de derechas, pero con ideas progresistas.

«En la Facultad de Química había un frente liberal demócrata que se llamaba Acción Progresista de Estudiantes de Química, que era presidido por Armando Bukele», recordó José Francisco Marroquín, quien en 1964 ingresó a la Universidad de El Salvador como estudiante de Administración de Empresas y terminó enrolado con los socialdemócratas.

«Armando era de pensamiento conservador, pero conservador crítico, no era conservador tipo oligárquico. Era un pensamiento de derecha industrializador», comentó el escritor José Roberto Cea.

Según Cea, en esa época Armando Bukele compitió en elecciones internas para la dirección de Opinión Estudiantil y ganó. Pero, un mes después, renunció aparentemente incapaz de sobrellevar las complicadas peripecias del cargo.

Roberto Cea recordó que en ese entonces había canillitas que compraban entre 200 a 300 ediciones para llevarlas a Casa Presidencial o al Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada. Y había que lidiar con las consecuencias. «Eso no lo sabía Armando ni se lo íbamos a decir nosotros porque era cuestión básica del trabajo político estudiantil», comentó.

En aquellos años, la facultad de Química y Farmacia Benjamín Orozco estaba dividida en dos grupos: Armando pertenecía al de Fina Guirola, Guadalupe Flores —hija de Manuel Flores, fundador de Radio YSKL— y otros más. Sus adversarios estaban en el grupo que lideraba Eduardo Badía Serra, quien en la presidencia de Carlos Mauricio Funes Cartagena desempeñó el cargo de viceministro de Educación.

«Yo era un niño tratando de entrar a química industrial y él ya destacaba entre los estudiantes», recordó Francisco Marroquín, quien en la década de los noventa se desempeñó como decano de la facultad de Ciencias Naturales de la UES.

A inicios de los años setenta, la revista La Pájara Pinta publicó una edición dedicada a Yasir Arafat, el venerado líder palestino. Roberto Cea, que entonces era el director de la publicación, recibió un mensaje de Armando: quería comprar 25 ejemplares. Él le mandó 50. Luego Armando pidió 25 más. Luego Cea le mandó 50 más. «Aquí no se conocía nada de Arafat», recordó el integrante de la Generación Comprometida. «Queríamos que los palestinos conocieran el trabajo de Arafat con la OLP», agregó.

En agosto de 1969, Armando Bukele presentó su tesis Introducción a la química textil (algunas consideraciones básicas y su adaptabilidad a nuestro medio) con la que obtuvo el título de doctor en química industrial.

En el capítulo Leyes de Fomento Industrial y Protocolos Integracionistas criticó los que consideraba como vacíos obstaculizadores para el desarrollo de la industria textil en Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Por otro lado, aplaudió las medidas proteccionistas del mercado centroamericano.

Siguiendo el espíritu industrializador de la época, Armando escribió que Centroamérica debía priorizar la fabricación de los hilos artificiales y sintéticos para la producción textil. Además, debía establecer medidas fiscales para la importación de esos productos. En la página 93 podemos leer: «Un análisis de los gravámenes impuestos y el aumento de éstos a un nivel aceptablemente protectivo (sic) serían indispensables».

También alabó la resolución 93 del Consejo Ejecutivo del Tratado General de Integración Económica, el Protocolo al Convenio sobre Equiparación de Gravámenes a la Importación y el Convenio sobre el Régimen de Industrias Centroamericanas de Integración o Protocolo de Managua.

A su criterio, este marco legal impulsó la planificación de actividades textiles industriales en los rubros de hilados y tejidos planos de algodón. También ayudó a clasificar los hilos de tejer, coser y bordar, y fijó nuevas políticas arancelarias de hilazas, hilos y tejidos de algodón. Además, prohibió las exenciones de impuestos para la importación de hilados de algodón y creó la Escuela Centroamericana de Capacitación Textil.

Asimismo, Armando señaló que las leyes de fomento industrial favorecieron el movimiento de productos en el mercado regional, pero no fuera de él. «Los precios internacionales son cada vez más competitivos (…) y se encuentran controlados por los grandes monopolios internacionales», expresó. Por eso advirtió que antes de impulsar la industria de hilados artificiales o sintéticos era necesario tomar en cuenta la capacidad de consumo y flexibilizar los requisitos para la búsqueda de nuevos mercados.

Armando admitió que existían beneficios fiscales para la exportación a otros mercados, pero, debido a la «alta burocracia imperante», eran prácticamente nulos.

Es decir: el padre del ahora presidente pensaba en esa época que la mejor forma de industrializar el país era implementando altos impuestos para los productos importados y bajos o cero impuestos para la exportación.

El martes 2 de septiembre de 1969, El Diario de Hoy publicó en la mitad de su primera página una fotografía en la que vemos a Armando Bukele Kattán recibir de manos de Ricardo Gavidia Castro, entonces decano de la UES, el título de doctor en química. Como pie de foto el editor escribió: «El señor Armando Bukele Kattán recibió su título de Doctor en Ciencias Químicas, habiendo alcanzado en toda su carrera un promedio de 9.81, el más alto hasta ahora en la historia de las Ciencias Químicas desde hace más de 100 años y posiblemente en las demás facultades de la Universidad Nacional».

FOTO. Archivo EDH, Septiembre 1969.

La abrumadora maquinaria propagandística actual mutiló ese pie de foto. Dejó únicamente la frase «graduase con más alto promedio» y cambió la palabra «posiblemente» por la frase «el más alto en toda la historia de la UES».

Ese año Bukele fue el único estudiante de origen árabe que recibió título de ciencias químicas, de acuerdo con el registro de graduados de esa facultad al que tuvimos acceso a través de la Unidad de Acceso a la Información Pública de la Universidad.

En 1965 alcanzaron ese grado Víctor Silhy y Jorge Chahín Gattas. En 1968, Ricardo Salomón Silhy. En 1970, Ana Miriam Nosthas de Herrera y Víctor Jorge Saca Tueme.

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Casi cero impuestos 

Ahora salgamos de las aulas de la universidad y volvamos a la calle, al momento en que Armando Bukele Kattán se encontró en el predicamento de cómo expandir los intereses económicos propios y de su familia, y de cómo siguió el camino trazado antes por otros migrantes árabes.

En el Diario Oficial del miércoles 1 de abril de 1970 encontramos el Acuerdo Ejecutivo número 136 en el que el Ministerio de Economía aceptó la solicitud de los hermanos Armando y Mario Bukele Kattán, como representantes de H Bukele e Hijos y Compañía —que en ese entonces tenía un capital acumulado de 600 mil colones—, para acceder a los beneficios de la Ley de Fomento Industrial en la fabricación de camisas, pijamas, ropa interior de hombre y de mujer elaboradas de tejido de punto «con o sin el sistema Jacquard» y de fibras de algodón o de fibras sintéticas.

Recordemos que la Ley de Fomento de Industrias estableció cuatro categorías de empresas a beneficiar: iniciación necesaria, iniciación conveniente, incremento necesario e incremento conveniente, con las cuales podían acceder a exoneración de impuestos de importación de insumos, de bienes de capital y de materiales de construcción necesarios. Incluso, podían obtener la dispensa del impuesto al capital, el de la renta y beneficios, y los de producción.

H Bukele e Hijos y Compañía, como propietaria de la fábrica de camisas Norma, clasificó en la categoría de incremento necesario y fue beneficiada con la exoneración de impuestos en los siguientes rubros: para la importación de maquinaria y equipo durante seis años; sobre la renta y utilidades durante dos años; sobre los activos y el patrimonio durante cuatro años.

FOTO. Archivo Diario Oficial, Abril 1970.

En el Diario Oficial del viernes 16 de octubre de 1970 encontramos el Acuerdo Ejecutivo número 529 en el que el Ministerio de Economía aceptó la solicitud de Roberto Bukele Simán de recibir los beneficios del Convenio Centroamericano de Incentivos Fiscales al Desarrollo Industrial para el establecimiento de una nueva empresa que iba a dedicarse a la producción de hilos de hule, desnudos o revestidos con fibras textiles, para la industria de cintas elásticas y de la confección en general.

Bukele Simán recibió las siguientes exoneraciones de impuestos: para la importación de maquinaria y equipo durante diez años; sobre la importación de materias primas, productos semi elaborados y envases al 80 por ciento durante los primeros cinco años y al 50 por ciento durante los cinco años siguientes; sobre la importación de combustibles para el proceso industrial, excepto gasolina, durante cinco años; sobre la renta y utilidades, durante ocho años; sobre los activos y el patrimonio, durante diez años. Entre algunas de las materias primas que el gobierno le autorizó importar libre de impuestos están el dióxido de titanio, óxido de zinc, azufre coloidal y otros.

El 19 de octubre de 1970, Armando Bukele registró a su nombre la marca HIS para amparar hilos de lana; paños, telas y tejidos de lana; seda en hilos, seda torcida y seda para coser; tejidos de seda en piezas; artículos de seda; hilos de lino, cáñamo, yute y otras fibras; hilos de algodón; tejidos de algodón en piezas; vestidos confeccionados o a medio confeccionar; lencería, ropa blanca y de uso doméstico; plumas de adorno, flores artificiales y otros adornos para vestidos; bordados, pasamanería, galones, guarniciones, puntillas, encajes, cintas y aplicaciones; botones, abotonaduras, mancuernillas, entre otros.

En el Diario Oficial del viernes 20 de agosto de 1971 encontramos el Acuerdo Ejecutivo número 441 en el que el Ministerio de Economía aceptó la petición de H. Bukele e Hijos y Compañía de recibir los beneficios del Protocolo al Tratado General de Integración Económica Centroamericana para ser exonerado del pago del 50 por ciento de impuestos para la importación de materias primas producidas fuera de la región, como el ácido sulfúrico, carbonato de sodio, colorantes especiales para la industria textil, extractos para teñir de origen vegetal o animal, telas plásticas no tejidas, hilazas e hilo de lino, hilazas e hilos de rayón, hilazas e hilo de dacrón, máquinas cortadoras, máquinas para fabricar tejidos de punto: telares Jacquard, máquinas cortadoras de tejidos, máquinas para estampar tejidos, máquinas para coser especiales, aparatos ablandadores de agua, entre otros.

En el Diario Oficial del martes 29 de junio de 1971 encontramos el Acuerdo Ejecutivo número 279 en el que el Ministerio de Economía aceptó la solicitud de Roberto Bukele Simán, como propietario de la empresa Elastex, de recibir los beneficios del Protocolo al Tratado General de Integración Económica Centroamericana para ser exonerado del pago del 70 por ciento de impuestos para la importación de las siguientes materias primas producidas fuera de la región: dióxido de titanio, óxido de zinc, azufre coloidal, ácido acético glacial, hidróxido de potasio, entre otros.

Esta parte de la lista de exenciones de materias primas es la misma para la que fue autorizada la exención de acuerdo con el Diario Oficial del viernes 16 de octubre de 1970.

La lista, sin embargo, contiene la importación de la siguiente maquinaria y equipo: recipientes de porcelana para molienda; piedras de Normandía para molienda; motores trifásicos de 1/3 a 1 HP, básculas de 500 kilogramos, mezcladores portátiles eléctricos, horno eléctrico de maduración, calderas de vapor, resistencias eléctricas de calentamiento provistas de tubos infrarrojos, horno eléctrico de secado, banda transportadora de dos metros de ancho, mangueras de hule, capilares de vidrio para extrusión, tubos de acero inoxidable, tanques de acero inoxidable, máquina completa para elaborar hilo, entre otros.

En el Diario Oficial del jueves 4 de noviembre de 1971 encontramos el Acuerdo Ejecutivo número 632 en el que el Ministerio de Economía aceptó la petición de H. Bukele e Hijos y Compañía de ampliar la lista de productos y materias primas que podía importar, producidos fuera de Centroamérica, con exención de impuestos: hilazas e hilos de algodón blanqueados, teñidos y mercerizados; tejidos de algodón teñidos, tejidos de algodón con mezcla de otras fibras, tejidos de fibras sintéticas excepto rayón, tejidos de rayón sin mezcla, tejidos de punto de media o de ganchillo de cualquier fibra y máquinas cortadoras.

El 2 de febrero de 1978, los hermanos Armando y Humberto Bukele Kattán fundaron Manufacturas Humberto Bukele e Hijos, como puede verificarse en el libro 191 asiento17, folios 195-222 del registro de comercio del CNR. La finalidad de la empresa es la fabricación, transformación, procesamiento, compra, venta y explotación de cualquier clase de materiales y productos químicos; la inversión en cualquier actividad de la industria textil y confección de prendas de vestir y el desarrollo de toda clase de actividades comerciales, industriales y agropecuarias, entre otras.

Armando y Humberto hijo conservaron sus acciones en H. Bukele e Hijos y Compañía. El primero también era propietario de Síntesis Química de Centroamérica.

Manufacturas fue fundada con 155 mil colones, divididos en 2 mil acciones. De estas, 1 mil 500 las compró Armando Bukele y 500 su hermano menor.

En un primer momento, la empresa se convirtió en la dueña de Almacén y Camisería Norma, según la información encontrada en el CNR. Posteriormente aglutinó a Ferretería Ferrum, Euroarab, Laboratorio Síntesis y Droguería Sinquimia. Pero eso ocurrirá unas décadas más tarde.

En sus dos primeros años de funcionamiento (1978 y 1979) presentó 311 mil y 694 mil colones en activos y pasivos. En el último año, Norma publicó sus promociones decembrinas en tres cuartos de página en El Diario de Hoy.

En 1978, además, nacieron sus tres primeros hijos: Yamil Alejandro Bukele Pérez, en la isla de San Andrés, Colombia, hijo de Bernarda Rosa Pérez Pomare, a quien conoció en un viaje de negocios en Colombia. También Yamile Victoria Bukele Centeno, hija de Rosa Imelda Centeno Colindres, y Dayana Marilyn Bukele Platero, hija de Alma Alicia Platero.

El 1 de diciembre de 1979, además, Armando Bukele Kattán fue designado profesional del año por la Asociación Salvadoreña de Ingenieros y Químicos Industriales (ASINQUI). El Diario de Hoy publicó la fotografía del evento; sin embargo, en el pie no hay ni mínimas explicaciones de los méritos profesionales del condecorado.

FOTO. Archivo EDH, Diciembre 1979.

Pero antes ubiquémonos en el tiempo. Es la década de los setenta. El esplendor del MERCOMUN era cosa del pasado. Su ruptura había dejado un vacío económico que era como cachetada en los bolsillos de los empresarios de la región. La pregunta del siglo era: ¿cómo enfrentarse a un agujero negro de un diámetro tan inmenso?

El economista Hugo Molina recordó en su ensayo que la reforma agraria era tabú para una parte de las élites económicas. Por su parte, las élites políticas bostezaban en la cobardía, la pereza y la inacción para emprenderla por cuenta propia.

Entonces, la única opción que encontraron fue multiplicar el gasto público incrementándolo de 269 a 805 millones de dólares entre los años 1970-1976, es decir, un 200 por ciento más.

El Gobierno Central prohibió a los ministerios y a las instituciones autónomas importar productos y servicios extrarregionales. Para estimular el consumo de las clases medias, los bancos masificaron las tarjetas de crédito.

En su ensayo, el investigador resumió: «Era, pues, la única manera de crear la demanda interna que las empresas necesitaban para vender en el país los productos que antes vendían en los otros países de Centroamérica».

El eslogan, que enmascaró con falsas reminiscencias nacionalistas la desesperación de los empresarios, fue: «Consuma y use lo que el país produce».

La frágil solución, sin embargo, colapsó a mediados de la década.

La siguiente carta que los economistas del Estado sacaron de la baraja fue el fomento de las exportaciones «no tradicionales» fuera de Centroamérica. El objetivo era dar salida a la producción industrial y atraer la inversión extranjera, sobre todo la textil.

Para lograrlo, el gobierno reformó la Ley de Fomento, construyó la Zona Franca San Bartolo y creó el Instituto Salvadoreño de Comercio Exterior.

Pero las condiciones políticas y socioeconómicas habían cambiado. Los grupos guerrilleros, organizados en pequeñas células —que después formaron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN—, secuestraban a poderosos empresarios y diplomáticos, atentaban contra alcaldes, guardias, jueces, militares y policías, así como también dinamitaban infraestructura pública. A los inversionistas no les quedó otro camino que largarse con su dinero a otro lugar. Los más cautos ni siquiera se atrevieron a poner un pie en suelo salvadoreño.

Manufacturas Humberto Bukele, sin embargo, continuaba creciendo con sus exportaciones principalmente a Guatemala y Nicaragua, así como también con la venta de la popular guayabera Norma.

A finales de 1979, los Bukele habían abierto ocho sucursales de las cuales tres estaban ubicadas en San Salvador. La casa matriz estaba sobre la Calle 5 de Noviembre, en el local número 626. Otras sucursales estaban sobre la Calle Delgado, contiguo al Teatro Nacional; y sobre la Primera Calle Poniente y Quinta Avenida Norte, a media cuadra del Banco Central de Reserva.

También había una sucursal en el edificio Yada en Mejicanos. Otro local estaba sobre la Calle Obispo Marroquín, en Sonsonate.

En la Segunda Calle Poniente 2-5, Santa Tecla, había otra sucursal. Las tiendas restantes estaban sobre la Avenida Gerardo Barrios 393, San Miguel; y sobre la Calle Libertad Poniente, Santa Ana.

El 21 de diciembre de 1979 nació Emerson Gerardo Bukele Quintanilla cuya madre es Alicia Quintanilla Arévalo.

El 24 de julio de 1981 nació Nayib Armando Bukele Ortez, el primer hijo que Armando Bukele procreó con Olga Marina Ortez, originaria de Concepción de Oriente, La Unión. Con ella se había casado, por lo civil, el 19 de febrero del mismo año ante los oficios notariales de René Quiñonez Quesada.

Armando reconoció y asentó a su hijo un año después de su nacimiento.

Partida de nacimiento de Nayib Bukele.

En el lustro 1980-1985, los activos de Manufacturas aumentaron de 787 mil a 1.2 millones de colones.

El 10 de marzo de 1986 nació Karim Alberto, hermano de Nayib. Entre los años 1987 y 1989 los activos de la empresa crecieron de 1.3 a 1.7 millones de colones.

En 1987 nació Fátima Mariam Bukele Ramírez, hija de Amanda Ramírez González. El 22 de septiembre de 1989 Yussef Alí e Ibrajim Antonio, hijos de Olga Ortez Moreno.

El 6 de septiembre de 1992, Armando posó con Alfredo Cristiani y Francisco Merino, entonces presidente y vicepresidente de la República, respectivamente; así como también con otras personas más en la inauguración de las instalaciones de la Federación Salvadoreña de Asociaciones de Ingenieros, Arquitectos y Ramas Afines (FESIARA).

FOTO. Archivo LPG, Septiembre 1992.

Al mes siguiente, se convirtió oficialmente en musulmán practicante. Antes de entrar en esto, sin embargo, es necesario explicar algunas cosas.

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Conversión al Islam

De acuerdo con la transmisión oral, los Bukele descienden de una rama musulmana en Jerusalén, pero después de desembarcar en El Salvador se convirtieron al catolicismo como estrategia de asimilación en dos niveles: primero para lograr aceptación en el grupo migratorio cuya religión dominante es la cristiana y, segundo, porque la mayoría de los salvadoreños eran abrumadoramente católicos de rito occidental.

Transcurridos los años, pocos mantuvieron la costumbre de practicar rituales islámicos en la discreción de sus casas. Los Bukele, por ejemplo, conservaban una versión del Corán y cuando los visitantes preguntaban qué era ese libro ellos respondían que era la biblia en árabe, según le contó el mismo Armando Bukele al antropólogo René Vladimir Martínez Arévalo, autor de la tesis de grado Comunidad musulmana en Nahuizalco. Identidad religiosa y dinámicas socioculturales, de la Universidad de El Salvador (UES).

«Me contó que el papá (Humberto Bukele) lo acercó a interesarse a leer el Corán», relató.

Terminada la Guerra Civil Salvadoreña, los Bukele y otras familias decidieron practicar la religión abiertamente creyendo que era el momento político de hacerlo sin miedo.

Esto, sin embargo, carece de sustento documental porque los formularios migratorios de las primeras décadas del Siglo 20 no contenían preguntas para recolectar información confesional. Entre los Bukele, entonces, la versión más aceptada y extendida es que la conversión al islam de Armando fue una decisión estrictamente personal sin asideros en la tradición familiar.

En el reportaje ¿Cómo se convirtió en imán de los musulmanes un hombre de una familia cristiana?, que Al Jazeera publicó el 27 de febrero de 2020, Emerson Bukele Quintanilla contó que su padre tenía entre diez a once años cuando encontró irresolubles algunos dogmas cristianos como la trinidad. Fue entonces que, buscando respuestas, se acercó a sus profesores. Uno de ellos, que además era sacerdote, lo apodó musulmán y lo expulsó de la clase en el Liceo Salvadoreño. Al final del día, el niño preguntó a su padre: ¿por qué hasta mis amigos me apodan musulmán?

Armando creció y encontró, autodidactamente, todas las respuestas en el Corán. Entre los años 1974 y 1975, viajó a Estados Unidos a hacer negocios y encontró una mezquita en la que decidió convertirse. Desde entonces hasta septiembre de 1992 los únicos espacios que tuvo para practicar el islam fueron sus negocios y su casa.

Fue hasta octubre de 1992 que abrió oficialmente la primera mezquita en el Centro Histórico de San Salvador. Al año siguiente fue inscrita en el Ministerio de Gobernación como Iglesia Islámica de El Salvador.

Es importante tener claro que la poligamia de Armando Bukele Kattán es anterior a su práctica religiosa. Para 1992, la mayoría de sus hijos ya habían nacido.

Es decir: Armando crio a sus hijos transmitiéndoles una matriz de valores culturales sustraídos del islam. Esto es importante tenerlo en cuenta para entender la raíz de las motivaciones y las justificaciones de los comportamientos de, por ejemplo, Karim y Nayib Bukele.

Francisco Miguel Moreira Hernández, en su trabajo de tesis La comunidad islámica sunita salvadoreña, un estudio antropológico, enumeró las prohibiciones socioculturales de la comunidad islámico sunita en el país. Algunas de ellas son: relacionar a Alá con otros dioses, matar, consumir bebidas embriagantes, el adulterio y la fornicación, la práctica de juegos de azar, el robo y la usura, el soborno, la estafa, permanecer a solas con mujeres extrañas, relaciones sexuales durante la menstruación, robo y hurto, suicidio, mentir, oprimir y cometer injusticias, maldecir y traicionar, difamar y calumniar, abandonar la oración, negarse a pagar la ofrenda, negar los lazos familiares, desobedecer al padre negando la centralidad de su autoridad y romper o alejarse de la familia.

Mientras realizó trabajo de campo en la mezquita Der Ibrahim, en San Salvador, Martínez Arévalo observó en Armando Bukele tres comportamientos típicamente musulmanes: se desempeñaba como el gran patriarca que controlaba obstinadamente todo en sus empresas, en las mezquitas, en sus familias y en todos los ámbitos en los que tenía intereses. También defendía e implementaba la centralidad de la familia y la endogamia.

«Estaba enterado de todo. Decidía a quién poner a cargo de todos esos lugares. No sé si por imitación o porque el papá se lo enseñó, pero Nayib hace lo mismo», comentó Martínez Arévalo.

FOTO. Tomada del Facebook de Abderrahman Agdaou. Armando Bukele Kattán aparece en una de las mezquitas junto a sus hijos y otras personas.

El imán controlaba todos sus intereses desde su oficina ubicada en la mezquita Der Ibrahim, en la alameda Roosevelt, San Salvador. Era probable que no tuviera los conocimientos básicos para decidir en todo, sin embargo, debía preguntársele. «El exigir que se le consulte cada cosa se ve mucho en las figuras de patriarcas (…) esa centralización del poder es una cuestión bien musulmana», explicó.

Entre los años 2010 y 2011, Martínez Arévalo encontró varias veces en Der Ibrahim a los hermanos Yamil, Nayib y Karim Bukele. Unas veces rezando y otras desempeñando tareas administrativas que su padre les había ordenado. «Difícilmente alguien que no fuera de la familia iba a manejar un aspecto importante de la mezquita», señaló el antropólogo. «No existe una empresa musulmana en la que usted no vea normal contratar a sus familiares. Al contrario, se ve mal si usted no lo hace», agregó.

Martínez Arévalo observó algo también muy importante: para Armando Bukele Kattán no existía diferencia entre religión y grupo étnico. Es decir, para él ser descendiente de migrantes betlemitas y jerosolimitanos debía ser equivalente a pertenecer a la cultura árabe y musulmana.

El sociólogo José Abu Tarbush, en el artículo La recreación de la identidad palestina en la diáspora árabe y occidental, escribió que la identidad palestina tiene una doble definición: la generalista que tiene como bases las identidades transnacionales del panarabismo y el panislamismo que suelen cristalizar en la cultura árabe e islámica, es decir, sus contornos tienen una forma étnico-cultural y socio-religiosa que quedan resumidos en una idea: los palestinos son árabes y en su mayoría musulmanes. En este punto la religión debe ser asumida como uno de los elementos del patrimonio cultural, permitiendo la integración de, por ejemplo, los cristianos que son considerados árabes de cultura islámica. La definición particularista se concentra en la colonización británica de Palestina, los asentamientos y la colonización judía, la fundación del Estado de Israel, las matanzas, la Nakba y otros eventos recientes.

Desde esta perspectiva, la conversión de Bukele Kattán adquiere sentido: llegó al Corán a través de su identidad como descendiente de una familia de migrantes árabes. Su visión, entonces, fue la de un panarabista y panislamista.

«Para él (…) desde el momento en que usted es étnicamente árabe, debe estar vinculado al islam», comentó Martínez Arévalo. Por eso, según el antropólogo, Armando Bukele asumía el conflicto entre Israel y Palestina como un choque civilizatorio entre el Occidente cristiano y el Oriente musulmán, es decir, un conflicto en el que se mezclan lo religioso y la neo-colonización. A esto debemos sumar, además, que asumió el islam como una herencia común a toda la población salvadoreña de origen árabe que debía servirles como enlace para el sostenimiento de los lazos étnicos y los intereses comunes.

Desde esta perspectiva, existe una relación paralela entre el conflicto Israel-Palestina y la supuesta lucha histórica de los migrantes árabes y sus descendientes contra la oligarquía de origen blanco-europeo en El Salvador.

«Quería que los árabes tuvieran más incidencia en la política del país. Con el hijo lo cumplió», indicó Martínez Arévalo.

La práctica religiosa, sin embargo, convirtió a Bukele Kattán en un personaje ambivalente. Una parte de la población salvadoreña de origen árabe lo rechazó porque traicionaba la tradición cristiana que sus abuelos y padres les legaron, pero, a la vez, lo respetaba por su claro propósito de mantener unidos a los descendientes de los migrantes y por su apasionada defensa de la causa palestina.

Después de la firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, Schafik Handal reactivó los contactos con un grupo de amigos de la población salvadoreña de origen árabe a quienes acercó al entonces naciente partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) para que fungieran como sus apoyos. Entre ellos estaban Armando y Mario Bukele.

El 27 de noviembre de 1993 nació Karime Victoria Bukele Ramírez, última hija de Armando.

El lazo natural que unió a Armando Bukele y Handal fue la pertenencia al mismo grupo étnico. En los años de la Guerra Civil, además, hubo lazos familiares entre ambos. A ese círculo de apoyo también se unió Roberto Bukele, quien, en esos años, se enfrentó jurídicamente a una empresa transnacional de comida rápida.

Esta relación fue la que propició el acercamiento de Nayib al FMLN, sobre todo a finales de los años noventa, cuando la empresa de publicidad de los Bukele trabajó en las campañas del principal partido de izquierda.

Pero no todos los Bukele estaban cerca del FMLN. Otros, como Carlos Bukele, era cercano al partido ARENA y trabajó como gerente del comité de festejos de la alcaldía de San Salvador gobernada por Mario Valiente (1994-1997), según una nota de El Diario de Hoy del 6 de julio de 1994.

En 1993, Erlinda Handal Vega, hija de Schafik, regresó a El Salvador procedente de Cuba a trabajar en la Universidad de El Salvador que era dirigida por Fabio Castillo Figueroa. En ese tiempo conoció al padre de Nayib Bukele, a quien «convenció» de montar un laboratorio privado de investigación de química, según el artículo Erlinda Handal, una apasionada de la ciencia, que El Diario de Hoy publicó el 28 de abril de 2019.

Francisco Marroquín, exdecano de la facultad de Ciencias Naturales, aseguró a Revista Elementos que Armando les propuso a él y a Erlinda montar el proyecto en alianza con la UES, pero los beneficios debían ser suyos «porque él ponía el dinero».

El laboratorio se llamó Síntesis Química de Centroamérica.

Entre los años 2001 y 2010, Manufacturas Humberto Bukele e Hijos inscribió a su nombre, en Estados Unidos, cinco patentes, de acuerdo con el sitio en línea Justia Patents: un procedimiento de síntesis para la fabricación de Trifenil Imidazolil Metano, conocido como clotrimazol e indicado para el tratamiento de infecciones vaginales o del pie de atleta; un procedimiento de síntesis de Bifenilimidazolil Fenilmetano para el manejo del vértigo, el control de las náuseas y el vómito; procedimiento sintético para la fabricación de la aspirina, entre otros.

En todas las patentes, la investigadora principal fue Handal Vega. También participaron Jorge Manuel Collazo García, Andre Patrick Denis Loupy y Carmen Elena Arias.

«Ella (Erlinda Handal) trabajó estrechamente con él», indicó a esta revista María Isabel Rodríguez, exrectora de la UES.

Marroquín recordó que el propósito de Armando siempre fue obtener resultados con bases científicas, pero también explotables económicamente.

A finales de la década de los noventa, Armando impulsó la candidatura a rectora de María Isabel Rodríguez y, ya en su administración, asumió como representante del sector profesional no docente en la Asamblea General Universitaria (AGU).

Del primer periodo de Rodríguez en la rectoría hay dos recuerdos: quienes aseguraron que ella intentó privatizar la UES y quienes aplaudieron su gestión por considerarla modernizadora y de beneficios a los estudiantes.

Lo mismo ocurrió con Armando: unos lo recordaron como un asambleísta abierto a los estudiantes mientras otros aseguraron que «apoyó las agendas privatizadoras».

«Los estudiantes incluso lo propusimos para rector, pero él caballerosamente le dio paso a María Isabel Rodríguez», recordó Max Herrador, exencargado de comunicaciones de AGEUS.

A finales del 2011, su hijo Nayib Bukele se ofreció al FMLN como candidato a alcalde de Nuevo Cuscatlán. El FMLN tenía candidato para ese municipio desde hacía tres meses. Pero eso no importó. Simplemente lo desecharon y aceptaron la propuesta de Nayib.

Esa historia la contaremos en el segundo capítulo.

INTRODUCCIÓN: Nayib no existiría sin el primer Simán

CAPÍTULO I
PRIMERA PARTE: Alá y la unción de Nayib

    
 
Luis Canizalez
David Ernesto Pérez

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