octubre 11, 2026
En El Salvador, no importa de cuál revuelta indígena se hable —desde Anastacio Aquino (1833), otras rebeliones menos reconocidas, hasta 1932— hay una ausencia flagrante de manifiestos, incluso en el lenguaje coloquial. Sin una "visión del vencido", el precepto testimonial no le corresponde al sujeto histórico, sino a la persona que lo representa desde la distancia.